¿Cuántas veces te has presionado a perdonar antes de estar listo(a)? Vivimos en una cultura que romantiza el perdón rápido —y en muchas familias latinas, perdonar se siente casi como una obligación. Pero lo que nadie te dice es que el perdón genuino no es un interruptor que enciendes de un día para otro. Es un camino.
Desde la psicología clínica y la terapia Gestalt, el perdón es un proceso real que ocurre en etapas: reconocer el daño, comprender su contexto, decidir soltar e integrar la experiencia en tu historia. Apresurarlo no te acerca a la sanación; te aleja de ella.
En este artículo, la Dra. Carmen Román explora por qué el perdón toma el tiempo que toma, qué le hace el rencor crónico a tu cuerpo, y cómo puedes caminar hacia la liberación sin traicionar tu propio proceso.